Diseñar con luz, fabricar con alma: Conversación con B.lux
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En el universo del diseño hotelero, hay elementos que definen una atmósfera sin exigir protagonismo. La luz es uno de ellos. En esta entrevista, hablamos con Harriet Ibarretxe, General Manager en B.lux, marca con la que desde Decostudio compartimos una visión: diseñar con intención y fabricar con conciencia. Hablamos de industria, alma, errores comunes en la iluminación hotelera y por qué no todo vale cuando se trata de iluminar espacios pensados para ser vividos.
Una marca con raíz
B.lux nace en 1978. Desde entonces ha evolucionado hacia una empresa que no solo diseña, sino que produce, ensambla y controla todo desde su fábrica en el País Vasco. El proceso artesanal, el control de calidad y la cercanía con el equipo técnico y comercial siguen siendo parte de su ADN.
¿Qué errores ves más a menudo en la iluminación de hoteles? ¿Y qué es eso que, cuando está bien hecho, marca la diferencia?
La luz no es un accesorio
Para B.lux, el error más común es convertir la luz en algo decorativo sin pensar en la experiencia del usuario. Vemos con frecuencia hoteles con luces innecesarias o demasiado evidentes. Eso cansa, no emociona. La luz debe sugerir, no imponerse.
También cuestionan la tendencia al «todo led, todo empotrado, todo minimalista» como una moda sin criterio. No todo es blanco cálido y 3000K; cada espacio necesita su propio lenguaje. Además, defienden una aproximación experiencial: la luz puede acompañar un recuerdo, dar pausa o energía, suavizar una conversación o amplificar una emoción. No diseñan luces, sino atmósferas.

Una forma de trabajar distinta
Lo que diferencia a B.lux no es solo el diseño, sino la forma de colaborar. Les gusta acompañar al estudio, al arquitecto o al interiorista. No empujan catálogos, sino que traducen ideas en objetos que funcionan. Esa relación cercana se nota en el resultado: luminarias que responden a una necesidad concreta y que se integran en el espacio como si siempre hubieran estado ahí.
¿Qué proyecto reciente os ha hecho sentir especialmente orgullosos y por qué?
“Podría citar dos, un proyecto que hicimos allá por el 2000, el Hotel Costa Meloneras, del grupo Lopesan, en Canarias. Uno de los mayores resorts de Europa en aquella época. Y otro mucho más reciente, de hace dos años, para la Royal Family en Arabia Saudí, donde hicimos casi una ciudad”.
Hotel Costa Meloneras y el reto del sur
Uno de sus proyectos más destacados es el Hotel Costa Meloneras, en Gran Canaria. Ahí trabajaron con un clima durísimo: calor, salitre, humedad. Tuvieron que adaptar materiales, revisar recubrimientos y pensar en soluciones técnicas que no se ven pero que garantizan la durabilidad. No se trataba solo de iluminar, sino de hacerlo con inteligencia.


Arabia Saudí: cultura, clima y lenguaje
Otro caso interesante fue un “espacio” en Arabia Saudí. Tuvieron que entender el contexto cultural, adaptar diseños y trabajar bajo una presión logística importante. Blux no exporta soluciones, construye respuestas. Y eso se nota cuando el cliente no solo quiere un objeto, sino una experiencia.
Sostenibilidad que se practica, no se etiqueta
En un momento en que muchas marcas hablan de sostenibilidad como argumento de marketing, B.lux la practica como una convicción técnica y ética. No se trata solo de usar materiales reciclables o cumplir certificaciones, sino de controlar todo el proceso: desde el origen del tornillo hasta la durabilidad del acabado.
Su apuesta por hometrackt y la fabricación local es una declaración clara: cercanía, control y responsabilidad ambiental. Diseñan productos longevos, que pueden durar años, pero también se pueden reparar. Como ellos mismos nos dijeron: «hemos llegado a reparar luminarias nuestras de hace 20 años que están descatalogadas, porque seguimos teniendo las piezas o porque podemos volver a fabricarlas si hace falta». Esa capacidad es poco común y habla de un compromiso profundo con la durabilidad real.
Para B.lux, sostenibilidad también es diseñar menos, pero mejor. Y crear productos que no pasen de moda al cabo de dos temporadas, sino que acompañen espacios durante años.
Cerrar el círculo
En un momento en el que el diseño se ha vuelto cada vez más visual y menos táctil, B.lux reivindica el valor de tocar, probar, ajustar. Les gusta que los estudios vengan a la fábrica, que vean cómo trabajan, que entiendan que una lámpara no es una foto, sino una decisión técnica, estética y humana.
Desde Decostudio, colaborar con marcas como B.lux no es solo una cuestión de producto, sino de afinidad. Porque al final, diseñar espacios con alma requiere rodearse de personas que también diseñan con alma.

Si te gustaría saber más sobre B.lux
Web: Bluxlighting
Instagram: @blux_lighting